Capítulo 52: La Historia del Heavy Metal

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Cuando hacer ruido se convirtió en un excelente negocio

A mediados de los ochenta todo el mundo quería ser peligroso. El indie escandalizaba católicos, el hip hop descubría que una cadena de oro podía pesar más que el cantante y MTV convertía cualquier acto de rebeldía en un bonito producto de consumo. El problema era que buena parte de aquellos rebeldes eran peligrosísimos… siempre y cuando uno fuera alérgico a la publicidad.

Y entonces llegó el momento perfecto para el Heavy Metal. Aunque llevaba más de una década haciendo ruido, fue durante los ochenta cuando descubrió que las guitarras distorsionadas, el cabello imposible, los pantalones demasiado ajustados y un amplificador del tamaño de un refrigerador también podían convertirse en un extraordinario negocio.

El metal tenía todo lo que necesitaba la época: volumen, sexo, excesos, rebeldía y suficientes guitarras como para preocupar seriamente a cualquier asociación de padres de familia. Bandas como Bon Jovi, Aerosmith y Def Leppard llevaron aquel universo a las masas y demostraron que uno podía parecer peligrosísimo mientras vendía millones de discos, llenaba estadios y aparecía cada veinte minutos en MTV.

Siempre me ha hecho gracia que durante años se tratara al Heavy Metal como al hijo idiota de la música popular: demasiado ruidoso, demasiado exagerado y supuestamente poco intelectual. Porque mientras los críticos discutían si aquello podía considerarse cultura, millones de personas estaban comprando discos, aprendiendo riffs y dejándose crecer el pelo para desesperación de sus madres.

En este episodio de La Historia del Pop me meto en la historia del Heavy Metal, sus excesos, sus contradicciones y el momento en que aquello que debía asustar a la sociedad terminó convirtiéndose en uno de los géneros más resistentes de la música popular. Porque las modas pasan… pero aparentemente un buen riff de guitarra es bastante más difícil de matar.

En este episodio escucharás

  • De la marginalidad al estadio: cómo el metal pasó de género incómodo a fenómeno comercial.
  • Los años 80 y la tormenta perfecta: MTV, provocación, sexo, volumen y espectáculo.
  • Bon Jovi, Aerosmith y Def Leppard: cuando las guitarras conquistaron las listas de popularidad.
  • ¿Música para descerebrados?: el eterno desprecio de cierta crítica hacia el Heavy Metal.
  • Un género que se niega a morir: por qué el metal ha sobrevivido a casi todos sus enterradores.

Llevan décadas diciendo que el Heavy Metal está muerto.

Lo curioso es que cada vez que van a enterrarlo…

alguien conecta otra guitarra.

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